Comida fácil y rápida de hacer y barata

Cómo comer sano sin cocinar

Descubre las diferentes maneras que tienes para comer sano sin necesidad de cocinar


Cómo comer sano sin cocinar.

Cocinar, ¡qué rollo! Todos sabemos la pereza que da cocinar, pero también sabemos lo bien que va después, cuando abres la nevera y sólo tienes que calentar ese tupper que preparaste días antes. Reconozcámoslo, somos vagos por naturaleza, y a no ser que te apasione la cocina, tengas ideas creativas o sigas un tratamiento dietético, es difícil sacar fuerzas y ganas para cocinar. ¿Quizá sea por que es el acto que más veces realizamos al día?

Sea como fuere, cocinar cuesta. Cuesta tiempo y esfuerzo. Ganas y dedicación. Así que para los del club de «prefiero no comer antes que cocinar» he decidido traeros este post, donde os cuento todas las opciones de las que disponemos para comer sano sin necesidad de cocinar. Porque una cosa está clara: cocinar no, pero comer sano si. Algo, a veces, difícil de combinar.

Agrupa la faena.

Se que esta primera acción si que implica cocinar, pero ¡espera! sigue leyendo. Como mínimo sólo cocinarás una vez a la semana, por lo que será más fácil reunir la energía suficiente para hacerlo. Sigue estos pasos y todo irá rodado:

  1. Elige un día, 3 horas.
  2. Agéndalo. Prográmalo. Apúntalo. Ten presente que el día elegido y las horas elegidas serán única y exclusivamente para cocinar.
  3. Haz la lista y la  compra antes. Puedes utilizar procesados saludables como verduras picadas y congeladas, verduras en conserva… faena que te quitas.
  4. Planifica y organiza tu menú.
  5. Ha llegado el momento. Saca la artillería pesada: sartenes, cazos, ollas… enciende el horno, usa el micro. Cocina en función de las personas que van a comer de estas preparaciones.
    Primero pon 2 ollas con agua a hervir: añade 2 cereales. Los que quieras: arroz, pasta, trigo sarraceno, amaranto, bulgur, quinoa… Ya sabes que siempre preferiblemente si son integrales. Puedes ir cambiándolos cada semana, así variarás la dieta de forma saludable.
    A la vez hierve 3 o 4 huevos en un cazo con agua y sal. Y, a la vez, saltea unas verduras previamente cortadas (o congeladas) con un poco de aceite de oliva virgen extra. También pon unas verduras en el horno, por ejemplo: unos calabacinos, berenjenas, tomates, cebollas y pimientos, tanto rojos como verdes. Añade también unas patatas. También puedes hacer otras preparaciones como un caldo vegetal o un puré/crema de verduras. Puedes hacerlo en una segunda tanda, o a la par, con una licuadora o para la próxima semana (y volverás a variar la dieta saludablemente). Mientras se cocina todo, puedes ir chafardeando mis cursos por ejemplo ;P
  6. Consérvalo. Guárdalo por raciones en diferentes tupper (mejor si son de cristal). Puedes hacerlo en la nevera o en el congelador si van a pasar más de 3-4 días.
  7. El día que quieras comer, solo tendrás que abrir la nevera/congelador y calentar/descongelar. Recuerda el método del plato, para que estas comidas sean saludables.

Recuerda que no hay nada más saludable y sano que comer alimentos cocinados por uno mismo. Así que para mí es la opción TOP. También puedes dedicar más horas y cocinar para 15 días o incluso para 1 mes. Si el método de conservación es el adecuado, no habrá problema.

Mamá siempre está ahí.

Si crees que no vas a ser capaz, o que no eres lo suficiente cocinillas, acudamos a mamá. Antes de nada quiero decirte, que para ser capaz, sólo tienes que pensar que puedes serlo y lo de cocinillas, bueno, nadie nace enseñado y con interés y ganas, todo es posible.

Como te decía, puedes pedir ayuda a un familiar (yo hablo de mamá por que es la que me ayuda a mi en épocas de mucho trabajo y estrés). Da igual a quien recurras, siempre que pueda ayudarte. Evidentemente, no puedes ir con toda tu cara y decirle: ¿me cocinas? por que seguramente se te queden mirando con cara de «¿me ves cara de Arguiñano?. Pero puedes «compensarselo» invitándola a comer, o haciéndole cualquier favor que necesite.

También te digo, poner una fecha, con día y horas, y quedar para cocinar. Seguramente tu estés allí de espectador pero como mínimo no se sentirá tan «utilizada». Te sugiero que lleves tu todos los alimentos, de paso algún detalle para el o ella. Ni que decirte que después debes ofrecerte para recogerlo y limpiarlo todo. Puede ser una manera de estrechar lazos con alguien querido.

Si también invitas a tu abuela, más unión familiar, y más cocina de toda la vida. Propón ideas saludables y bajas en grasas. Un puchero o guiso es saludable, siempre y cuando esté hecho a base de alimentos, de verduras principalmente.

Contrata a una mujer del hogar.

De igual modo que hay mujeres de la limpieza que vienen a casa a limpiar, las hay que vienen a cocinar. En este caso, no será tan económico pero comerás sano y cocinado en casa. De igual modo, ten a punto todos los ingredientes y recetas. Permanece a su lado por si necesita ayuda y supervisa en caso necesario.

Haz uso de las empresas de cátering.

No me refiero a que contrates un catering en que tengas que venirte a casa, sino a estas empresas que están de moda, que se dedican a cocinar y llevártelo a casa. Una especie de comida a domicilio pero en su versión más saludable. Antes de contratarlas ojea sus webs, allí aparecen todas las ofertas de platos y menús, diferentes opciones de servicio y pago y puedes incluso personalizarlo si tienes algún tipo de intolerancia o alergia. Eso si, esta opción necesita un plus de estatus económico, pero piensa que lo que inviertas en ello te lo ahorrarás en comida, ya que no tienes que poner tu los alimentos, sino que están incluidos en el precio.

No voy a nombrarte ninguna en concreto, principalmente por que no las he probado y no puedo recomendártelas con criterio, pero basta con que lo busques en Google, allí te aparecerán un montón.

Las otras empresas

También hay otro tipo de empresas, por si te animas a cocinar. Son empresas que en lugar de llevarte la comida ya preparada, te llevan un menú elaborado con sus recetas y todos los ingredientes necesarios para poder realizarlos. Con esto te ahorras el planificar y organizar, hacer la lista de la compra e ir a comprar. Es rápido, fácil y promociona el arte de cocinar.

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