¿Estás comiendo lo suficiente?

Existe una epidemia que en la actualidad está azotando la salud de la población. Lo más probable es que no hayas oído hablar de esto, puesto que no es noticia de grandes titulares; no se trata de obesidad, ni diabetes, ni enfermedad cardíaca, ni siquiera de cáncer. Se trata de la subalimentación crónica, una condición en la cual existe una alimentación con menor cantidad de calorías y macronutrientes que los requeridos para desarrollar las actividades rutinarias.

Esta condición atenta contra el bienestar físico y emocional, debido a que no se produce la energía necesaria para realizar las actividades del día y no provee al cuerpo de las defensas ante enfermedades e infecciones. Por ello, descubre si estás comiendo lo suficiente para satisfacer tus necesidades calóricas.

14 señales de que no estás comiendo lo suficiente

¿Realmente nos estamos saboteando la salud y el estado físico? Para saberlo, responde a las siguientes cuestiones:

  1. Mi peso no cambia, no importa cuánto ejercicio haga o mire lo que como.
  2. No puedo quedar embarazada.
  3. Perdí mi período.
  4. Soy una persona ansiosa.
  5. Nunca me siento completamente descansado.
  6. Raramente tengo hambre, o mi apetito no es lo que solía ser.
  7. Me dan antojos extraños de comidas dulces o saladas.
  8. Tomar café o bebidas energéticas me hacen sentir más lleno.
  9. No estoy viendo el resultado que quiero en el gimnasio.
  10. Tengo frío todo el tiempo.
  11. Mi cabello se está cayendo o mis uñas son delgadas.
  12. Me siento estreñido.
  13. Me enfermo fácilmente.
  14. A menudo me siento hinchado después de comer, incluso después de comidas saludables.

Si tienes algunos o todos estos síntomas, podrías estar en un estado de subalimentación crónica.

¿Cuál es el problema de no comer lo suficiente?

La  subalimentación crónica, conocida en los países desarrollados como chronic undereating, es una condición común en estos días en los que la industria de la dieta, de miles de millones de dólares, nos dice constantemente que vigilemos nuestras calorías, reduzcamos los carbohidratos y comamos poca grasa. Pero este problema no se limita a aquellos que intentan perder peso o restringir sus alimentos. Por ejemplo, planteate las siguientes cuestiones:

  • ¿Cuántas veces te has encontrado demasiado ocupado para comer?
  • ¿Te saltaste una comida porque estabas muy ocupado entregando un trabajo?
  • ¿Se te pasó el tiempo para ir a una tienda de comestibles o te saltaste el desayuno para llegar temprano al gimnasio?

La  subalimentación crónica puede convertirse fácilmente en un problema para cualquiera. De hecho, con frecuencia puede convertirse en una “norma”, porque en realidad no te das cuenta de que no estás comiendo lo suficiente. Este maltrato puede suprimir la digestión, reducir el ácido estomacal y por ende el apetito.

¿Qué cantidad de calorías mínima debemos ingerir al día?

No hay una respuesta clara para todos, puesto que cada organismo es diferente. Sin embargo, una medida de referencia para las mujeres que realizan actividades cotidianas es al menos 1.800 calorías diarias. Si bien, no es recomendable llevar una contabilización de las calorías que se consumen diariamente. Hacerlo nos permite una evaluación inicial de si se está padeciendo de subalimentación crónica.

No se puede negar que el cuerpo humano se nutre del equilibrio. Aunque existan pautas de dietas y dogmas variados, es vital asegurarse de que se está comiendo lo suficiente de cada nutriente para que el cuerpo funcione de manera óptima. Esto se puede entender como renunciar al orgullo de hacer dietas libres de carbohidratos, incorporar nuevamente el desayuno -aunque al principio de esta rutina sea normal no tener hambre- o complementar con las vitaminas necesarias las deficiencias de éstas en la ingesta diaria.

4 estrategias para comer las calorías diarias necesarias

  1. Deja de saltarte las comidas: come al menos tres comidas equlibradas al día de porciones adecuadas. Considera también aumentar la ingesta de proteínas -se recomienda de manera aproximada que la porción sea una o dos veces del tamaño de la mano-.
  2. Incorpora grasas saludables con las comidas, por ejemplo aceite de coco. Rocía aceite de oliva en las verduras o ensalada, cubre una batata con mantequilla de coco y, mientras lo haces, supera el miedo a los carbohidratos.
  3. Deja de compararte: tu cuerpo es tuyo y nunca será parecido al de los demás. Cuando se trata de la ingesta, pregúntate: ¿Cómo me estoy alimentando con eso?
  4. No hagas dieta por tu cuenta: trabaja con un nutricionista a fin de obtener un plan propio, ajustado a tu necesidad. Con su ayuda, puedes obtener una nueva ruta hacia la salud real y una mejor forma física.

Conclusión

La subalimentación crónica es una condición muy común en estos días, en la que las personas consumen menor cantidad y calidad de alimentos que el requerido para realizar las actividades diarias. No se limita a aquellos que intentan perder peso o restringir sus alimentos, sino a los que por alguna razón no le dan prioridad a la ingesta de comida ante otros compromisos cotidianos.

Una medida de referencia necesaria para que las mujeres puedan realizar las actividades normales y cotidianas, es consumir al menos 1.800 calorías diariamente, siendo que las calorías son simplemente energía. La clave está en no saltarse las comidas, incorporar grasas saludables en la ingesta diaria, no compararse con ninguna otra persona y acompañarse siempre de un nutricionista a fin de de alcanzar una verdadera salud.

Fuente: Entrenamiento

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