Noticias para adelgazar: IMC y obesidad clínica, grasa parda, antipsicóticos y liposucción

Este jueves 15 de octubre de 2026 la actualidad sobre peso y salud gira en torno a una pregunta incómoda: ¿basta el índice de masa corporal para saber lo enferma que está una persona con obesidad? Un estudio del Hospital del Mar dice que no. Además, una investigación británica sobre la imagen corporal de los niños, otra sobre antipsicóticos y azúcar en sangre, un hallazgo de la Universidad Rockefeller sobre la grasa parda y una entrevista que desmonta los mitos de la liposucción. Vamos con calma, porque en salud la letra pequeña pesa tanto como el titular.

Tiempo de lectura: 6 minutos.

Obesidad clínica: el IMC no lo explica todo

La noticia más comentada del día la recoge Infosalus. Investigadores del Hospital del Mar de Barcelona participaron en un trabajo publicado en JAMA Network Open que aplica la nueva definición de obesidad clínica de la comisión de Diabetes y Endocrinología de The Lancet. La idea de fondo es medir el impacto real del exceso de peso en la salud y no solo el número que sale de dividir el peso entre la altura al cuadrado.

Los datos: se analizaron 2.316 personas intervenidas en cuatro centros entre 2014 y 2015. El 74 % tenía obesidad clínica, y aproximadamente una de cada cuatro, obesidad preclínica. Lo llamativo es que, dentro de cada centro, ambos grupos tenían un IMC parecido pese a una carga de enfermedad muy distinta. La obesidad clínica se asociaba a hipertensión, limitaciones funcionales y musculoesqueléticas y apnea del sueño, y también a más riesgo cardiovascular y de mortalidad a largo plazo, con menor pérdida de peso tras la cirugía.

Mi valoración: el mensaje no es que el IMC no sirva, sino que no basta. Es una herramienta rápida de cribado, pero dos personas con el mismo número pueden estar en situaciones muy distintas. Para ti, en la práctica, significa que la báscula es solo una parte de la película: la tensión, el azúcar, el sueño y cómo te mueves cuentan igual o más. Y ojo, el estudio se hizo en pacientes que acabaron en el quirófano, así que no se puede extrapolar sin más a toda la población.

Tomate, aceite de oliva y aceitunas sobre pizarra

Niños con más grasa y su imagen corporal a los 14 años

Según Infosalus, un equipo del University College de Londres publicó en PLOS One un estudio observacional con 13.025 participantes del Estudio de Cohorte del Milenio del Reino Unido. Se midieron altura y peso desde los 3 años y la composición corporal de los 7 a los 14, y a esa edad se evaluó la insatisfacción con el propio cuerpo con una pregunta de un cuestionario.

Los niños con trayectorias moderadas o altas de IMC y de masa grasa mostraron más insatisfacción corporal en la adolescencia que los de trayectorias bajas, sin diferencias entre chicos y chicas. Un dato inesperado: una masa libre de grasa elevada también se asoció a más insatisfacción, sobre todo en las niñas, justo lo contrario de lo que esperaban los investigadores.

Conviene leerlo con cautela. Al ser un estudio observacional, no demuestra que la composición corporal cause la insatisfacción, y la medición con una sola pregunta es limitada. Aun así, deja una idea útil para casa: con los niños, hablar de salud, hábitos y energía suele ir mejor que hablar de kilos. Si en tu familia hay preocupación por el peso de un menor, lo prudente es consultar con su pediatra antes de tocar nada en su alimentación.

Antipsicóticos: los primeros 90 días son clave

La tercera noticia, también en Infosalus, procede de The Lancet Psychiatry. Investigadores del UCL, con financiación del NIHR, analizaron historiales anónimos de médicos de cabecera del NHS de casi 97.000 adultos de 18 a 59 años que empezaron olanzapina, quetiapina, risperidona o aripiprazol entre 2000 y 2023.

Los cambios más marcados llegaron en los primeros 90 días: la HbA1c subió unas 14 veces más rápido y el peso unas nueve veces más rápido que antes del tratamiento. La olanzapina mostró los mayores aumentos. Entre quienes ya tenían prediabetes al empezar, el 19 % desarrolló diabetes tipo 2 en dos años, frente al 3 % de quienes partían con glucemia normal. Además, glucosa y peso no siempre cambiaban a la vez, así que mirar solo la báscula puede dejar pasar una subida del azúcar.

Los autores recomiendan controlar peso y glucemia antes de empezar y durante los primeros meses. El trabajo se basa en datos ya registrados, sin información sobre dieta ni ejercicio, así que no explica por qué ocurre. Si tú o alguien cercano toma estos fármacos, la regla de oro es clara: no se abandonan ni se modifican por cuenta propia, y cualquier inquietud con el peso o el azúcar se habla con el psiquiatra y el médico de cabecera.

Grasa parda y losartán: un hallazgo en ratones

El titular más llamativo de la jornada, según Infosalus, viene de la Universidad Rockefeller, en un trabajo publicado en Nature por el laboratorio de Paul Cohen. El equipo analizó los historiales de más de 100.000 pacientes con PET/TC oncológicos y vio que quienes tenían grasa parda presentaban menos enfermedades cardiometabólicas y mejores parámetros de glucosa y lípidos. Además, quienes tomaban antihipertensivos del tipo ARA II, como el losartán, tendían a tener más grasa parda.

Aquí viene la parte que importa: en ratones sanos, el losartán aumentó el gasto energético sin cambiar el peso, y los antidepresivos ISRS inhibieron la actividad de este tejido. Es un diseño observacional con experimentos en células y roedores, no un ensayo en personas, y los propios investigadores subrayan que «esto es solo el comienzo» y que faltan por estudiar los efectos adversos.

Traducción práctica: no hay ninguna pastilla de la tensión para adelgazar y nadie debería pedir ni tomar losartán con ese fin. Lo que sí sugiere el hallazgo es que el metabolismo es más complejo de lo que cuenta una calculadora de calorías. De momento, lo que tiene respaldo sólido sigue siendo lo de siempre: comer bien, moverse y dormir.

Liposucción: seis mitos que conviene aclarar

Cerramos con una entrevista de Infosalus y Europa Press Salud con el doctor Gonzalo Martínez Magide, cirujano plástico del Hospital Quirónsalud Marbella. Su mensaje principal es que la liposucción no sirve para adelgazar: actúa sobre la grasa localizada bajo la piel, no sobre la obesidad ni la grasa visceral.

  • Es una cirugía mayor, con anestesia y riesgos como acúmulos de líquido, hematomas o, raramente, trombosis.
  • No elimina la celulitis, que depende de tabiques fibrosos y no de la cantidad de grasa.
  • El resultado definitivo se valora entre seis meses y un año.
  • Las células extraídas no se regeneran de forma significativa, pero si engordas, las que quedan aumentan de tamaño.
  • Extraer más grasa no es mejor: a partir de unos cinco litros el riesgo de complicaciones aumenta claramente.

El especialista añade que el mejor candidato tiene un IMC inferior a 30, un peso estable desde hace al menos seis meses y buena elasticidad de la piel, y que conviene comprobar que el cirujano sea especialista y que la operación se haga en un hospital autorizado con anestesiólogo. Mi lectura: es una intervención estética, no un método de pérdida de peso. Si lo que buscas es bajar kilos, empieza por tu médico o tu dietista-nutricionista.

Cesta de fruta y verdura de temporada en un mercado

Lo que te llevas hoy

Si algo une las cinco noticias es que la salud no se resume en una cifra. El IMC es un punto de partida, no un veredicto; la báscula no avisa de una subida de azúcar; y ni un fármaco de la tensión ni una operación estética sustituyen a una alimentación equilibrada y a un seguimiento médico. Si quieres pasar de la teoría a la compra, te dejo guías prácticas del blog sobre cómo comer bien sin gastar de más y cómo organizar tus comidas.

Recuerda que casi todos estos estudios son observacionales o preclínicos: marcan tendencias, no dan recetas personales.

Preguntas frecuentes

¿Es el IMC un indicador inútil?

No. Sigue siendo una herramienta sencilla de cribado, pero el estudio del Hospital del Mar recuerda que no refleja por sí solo cuánto afecta el exceso de peso a la salud de cada persona. Tu médico valorará además tensión, glucosa, sueño y capacidad funcional.

¿Puedo tomar losartán para activar la grasa parda y adelgazar?

No. El hallazgo procede de ratones y de análisis de historiales, no de ensayos en personas, y el losartán es un fármaco con indicaciones y efectos adversos que solo debe recetar un médico.

¿La liposucción sirve para adelgazar?

Según el cirujano entrevistado, no: es una cirugía de contorno corporal sobre grasa localizada, no un tratamiento de la obesidad.

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Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o programa de ejercicio.

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