Este miércoles 14 de octubre de 2026 la actualidad de nutrición mira a la mesa familiar: un estudio de Harvard sobre lo que comer durante el embarazo, un experimento con aceite de oliva y glucosa, los cacahuetes y el cerebro, una investigación catalana sobre cómo dar de comer a los niños y un barómetro que destapa lo poco que sabemos del hígado graso. Son titulares con gancho, pero en salud la letra pequeña pesa tanto como el titular, así que vamos con calma.
Tiempo de lectura: 6 minutos.
Dieta mediterránea en el embarazo: cólicos y eccema
La noticia del día la recoge Infosalus. Un equipo de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, el Hospital Infantil de Boston y el Instituto Harvard Pilgrim publicó en JAMA Network Open un análisis con más de 1.300 mujeres embarazadas del estudio Project Viva, que completaron cuestionarios de alimentación periódicos.
Los datos: el 26 % de los bebés tuvo cólicos y el 5 % tuvo cólicos y eccema a la vez. Cada punto más en la puntuación de dieta mediterránea de la madre se asoció con un 15 % menos de riesgo de esa combinación, mientras que cada punto más en el índice de inflamación dietética (más carne roja o procesada, bebidas azucaradas, sodio y cereales refinados) se asoció con un 34 % más. Cada ración semanal de marisco, además, se relacionó con un 25 % menos de probabilidad.
Mi valoración: es una asociación observacional, no una prueba de causa y efecto, y las mujeres fueron reclutadas entre 1999 y 2002 en Massachusetts, así que conviene no trasladarlo sin más. Aun así encaja con lo que ya sabemos: una alimentación basada en fruta, verdura, legumbres y grasas saludables es una buena base antes, durante y después de adelgazar. Si estás embarazada, lo prudente es que tu matrona o tu ginecólogo te indiquen qué pescados y mariscos conviene limitar.

Aceite de oliva antes de los carbohidratos: lo que dice el estudio
Según Infosalus, investigadores de la Universidad de Kioto, con Daisuke Yabe como autor principal, publicaron en la revista Diabetes un experimento sobre cuándo conviene tomar la grasa respecto a los hidratos de carbono.
Tomar aceite de oliva antes de la glucosa, en lugar de después, redujo el aumento inicial de glucosa en sangre y ralentizó el vaciamiento del estómago. También aumentó la secreción temprana de hormonas como el GLP-1, el GIP y el glucagón, y el efecto se mantuvo en animales con diabetes tipo 2. Ojo, que hay una letra pequeña enorme: el trabajo se hizo con ratones, con 15 minutos de diferencia entre la grasa y la glucosa, y no demuestra que ocurra igual en personas.
Mi lectura es prudente. Estudios previos sugieren que empezar la comida con verduras o proteínas modera los picos de glucosa, y el aceite de oliva virgen extra ya es el pilar de nuestra cocina, pero no es una invitación a beber chorros de aceite antes de comer. Es grasa y aporta calorías: si buscas adelgazar, una cucharada bien medida en la ensalada es suficiente. Si tienes diabetes, no cambies tus pautas sin hablarlo con tu equipo médico.
Cacahuetes y cerebro: 60 gramos durante 16 semanas
También en Infosalus aparece un ensayo del Instituto NUTRIM de la Universidad de Maastricht, publicado en Food & Function. Participaron 31 adultos sanos de entre 60 y 75 años que tomaron 60 gramos diarios de cacahuetes tostados sin sal durante 16 semanas, en un diseño cruzado y aleatorizado con un periodo de control.
Tras ese tiempo, la respuesta del cerebro a la insulina mejoró en una región ligada a la memoria, que incluye parte del hipocampo. Un trabajo previo del mismo grupo había visto un aumento del 3,6 % en el flujo sanguíneo cerebral y del 5,8 % en la memoria verbal. Los autores hablan de un efecto que «podría contribuir» a los beneficios cognitivos: es una hipótesis, no una conclusión firme.
Dos avisos importantes. La muestra es pequeña y la financiación procede de un instituto del sector del cacahuete, aunque el texto aclara que no intervino en el análisis. Y 60 gramos de cacahuetes son unas 340 kcal aproximadamente, así que si estás en déficit calórico tendrás que compensarlo con otras cosas. Un puñado pequeño de frutos secos sin sal sigue siendo un buen snack; el cacahuete frito y salado del bar, no tanto.
Niños y comida: acompañar sin forzar, premiar ni prohibir
La cuarta noticia viene de Cataluña. Según Infosalus, el estudio «Santboisà», de la Gasol Foundation junto al Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat, se publicó en Frontiers in Nutrition con 1.535 menores de 3 a 8 años de 19 centros educativos. Las familias respondieron sobre tres prácticas: acompañamiento cercano, presión para comer y restricción de alimentos.
Castigar o premiar con dulces y prohibir ciertos alimentos desde una perspectiva restrictiva se asociaron con peor calidad de vida infantil; el acompañamiento cercano apareció como la alternativa eficaz, siempre que sea regular y no esporádico. Las asociaciones se mantuvieron al ajustar por edad, sexo, peso, calidad de la dieta y actividad física.
Las diferencias son modestas y el diseño es transversal, así que no prueba causalidad. Aun así, el mensaje es práctico para quien intenta adelgazar y tiene hijos: la mesa donde se premia con helado o se «castiga» sin postre enseña una relación con la comida que luego cuesta años deshacer. Sentarse juntos, ofrecer comida real y no convertirla en un campo de batalla suele funcionar mejor.
Hígado graso: lo que la mitad de España no sabe
La última noticia la publica Infosalus: la Federación Española del Hígado presentó el primer Barómetro del Hígado Graso, con una muestra de 1.512 personas. El 49 % no considera el hígado un órgano vital (un 67 % entre los 18 y 24 años) y el 55 % desconoce qué es el hígado graso, que afecta a más de 10 millones de personas en España, cerca del 25 % de la población.
Otros datos del barómetro: el 35 % ignora que es una condición silenciosa que avanza sin síntomas, el 32 % cree que es irreversible cuando detectada a tiempo puede revertirse, y el 53 % piensa que solo afecta a quien tiene sobrepeso u obesidad. La Federación pide mejorar el diagnóstico precoz en atención primaria y dejar de culpabilizar al paciente, porque el 77 % atribuye la enfermedad únicamente a malos hábitos.
Esto conecta directamente con adelgazar. Perder peso de forma gradual, mejorar la dieta y moverse más son parte del abordaje del hígado graso, pero no son la historia completa: la genética y el metabolismo también cuentan. Y ojo, que una persona con peso normal también puede tenerlo. Si tienes factores de riesgo, como diabetes, colesterol o triglicéridos altos, comenta con tu médico si conviene hacerte un control.

Lo que te llevas hoy
Ninguna de estas noticias es un atajo. El estudio de Harvard es observacional, el del aceite de oliva se hizo con ratones, el de los cacahuetes es pequeño y el de los niños es transversal. Lo que sí se repite es lo de siempre: comida real y mediterránea, cantidades razonables, una relación tranquila con la mesa y seguimiento profesional cuando hay factores de riesgo. Eso sí, ninguno de estos hallazgos te dice que tomar un alimento concreto te vaya a hacer adelgazar.
Preguntas frecuentes
¿Comer marisco en el embarazo protege a los bebés del eccema?
El estudio de Harvard asoció cada ración semanal de marisco con un 25 % menos de probabilidad de cólicos y eccema, pero es una asociación observacional. Pregunta a tu matrona qué pescados y mariscos son seguros durante el embarazo.
¿Tomar aceite de oliva antes de comer ayuda a adelgazar?
No hay evidencia de que adelgace. El experimento se hizo con ratones y solo mide la glucosa en sangre. El aceite aporta calorías, así que conviene medirlo.
¿El hígado graso se puede revertir?
Según la Federación Española del Hígado, detectado a tiempo puede revertirse. Un diagnóstico precoz y cambios sostenidos en la alimentación y el ejercicio son la base, siempre con seguimiento médico.
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Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o programa de ejercicio.



