Transformar la grasa en músculo

Querer adelgazar y perder peso implica hacer una serie de cambios en nuestros hábitos alimenticios, que habrá que combinar con una rutina de ejercicio. Es de dominio común que muchos que han logrado quemar grasa esperan que su segundo paso sea desarrollar músculo. Sin embargo, convertir la grasa en músculo es realmente un mito que ronda por el mundo fitness, puesto que esto supone un desarrollo más complejo.

Médicos y nutricionistas han confirmado que es fisiológicamente imposible que el músculo sea una transformación de la grasa, puesto que sus componentes cuentan con células completamente distintas. Querer que nuestros kilos de más se conviertan en una herramienta que fomenta la fuerza es tan cierto como que un plátano pase a ser una manzana.

Para comprender mejor esto, es importante saber en qué formas se presentan los músculos: esquelético, cardíacos (corazón) y liso (que se encuentra principalmente en el intestino). El músculo más popular, por así decirlo, es el correspondiente al esquelético, que está unido a los huesos por tendones y posibilita el movimiento voluntario del cuerpo.

¿Por qué no son lo mismo?

Un artículo de Healthline explica que el esquelético está conformado por tres fibras musculares denominadas microfibras. Estas se dividen a su vez en largas cadenas de aminoácidos, considerados los componentes fundamentales de las proteínas y que tienen un único componente en su estructura química, el nitrógeno.

Por su parte, la grasa corporal o tejido adiposo tiene triglicéridos, formados por glicerol y tres cadenas de ácidos grasos. Pese a que hay diferentes tipos de grasa corporal, todas tienen en común una composición a base de carbono, hidrógeno y oxígeno.

Entonces, ¿por qué la grasa no puede convertirse en músculo? Esto se debe a que sus células cuentan con diferentes composiciones. Las de la primera disponen de carbono, hidrógeno y oxígeno, y las de la segunda de nitrógeno. De este modo, ninguno puede transformarse en el otro.

¿Cómo desarrollar músculo?

En caso de estar tratando de desarrollar músculo y perder grasa al mismo tiempo, es importante contar con ejercicios que trabajen la fuerza dentro del entrenamiento. A continuación, es vital combinar la actividad física con una dieta alta en proteínas, que será la encargada de construir nuevas células a través de un proceso conocido como síntesis de proteínas musculares.

Deberemos entrenar la fuerza y seguir una alimentación rica en calorías

Aunque se recomienda acudir a un especialista que determine nuestra dieta y el deporte que necesitamos realizar, son muchos los profesionales que aconsejan hacer, como mínimo, dos o tres sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana. En cada rutina se trabajarán múltiples grupos de músculos, cuya reconstrucción tendrá lugar en las jornadas de descanso.

¿Por qué proteínas? El músculo se forma gracias a una dieta rica en nitrógeno dietético, que está presente mayoritariamente en los alimentos proteicos. Las proteínas que encontramos en estos productos se transforman posteriormente en esos aminoácidos que fomentan el aumento del músculo.

En definitiva, hay que quedarse con que la grasa que tenemos actualmente no se va a convertir nunca en músculo, ya que sus componentes son radicalmente distintos. Para aumentar el músculo, deberemos combinar un entrenamiento regular de la fuerza con una alimentación rica en calorías.

Fuente: El Confidencial

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