El 23 de septiembre de 2026 llega cargado de novedades para quienes quieren adelgazar con cabeza. Un investigador de Harvard publica por qué tu propio cuerpo aumenta el hambre cuando intentas perder peso; desde Berkeley, una nueva molécula promete quemar grasa sin suprimir el apetito ni eliminar músculo; y los avances en semaglutida abren el camino a tratamientos más personalizados. No es un día cualquiera en el mundo de la nutrición y la pérdida de peso.
En AdelgazarPro recopilamos las noticias más relevantes sobre adelgazamiento publicadas hoy y en los últimos días, con enlaces a las fuentes originales y el contexto que necesitas para entender qué significa todo esto para tu día a día.
Tiempo estimado de lectura: 6 minutos
- El mecanismo del hambre que frena la pérdida de peso (Harvard)
- TOFA: quemar grasa sin perder músculo ni reducir el apetito (Berkeley)
- Nueva dosis de semaglutida: más opciones para personalizar el tratamiento
- El cerebro manda más que la voluntad: neurociencia del adelgazamiento
- Septiembre: cómo retomar hábitos sin caer en dietas extremas
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
El mecanismo del hambre que frena la pérdida de peso: Harvard lo explica por fin
Si alguna vez has intentado adelgazar y has notado que, a medida que perdías kilos, el hambre se volvía insoportable, no es falta de voluntad: es biología. Esta semana, Infobae recoge las explicaciones de Daniel Lieberman, profesor de Biología Evolutiva Humana en la Universidad de Harvard y autor del libro Fed Up, sobre por qué el organismo lucha activamente contra la pérdida de peso.
La clave está en el hipotálamo, una región del cerebro que regula el metabolismo. Cuando reduces la ingesta calórica, los niveles de leptina (la hormona que envía la señal de saciedad) caen, mientras que la ghrelina (la hormona del hambre) aumenta. El resultado: más apetito, menos energía y un cuerpo que hace todo lo posible para recuperar el peso perdido. Este mecanismo evolutivo tenía todo el sentido en entornos de escasez alimentaria, cuando una temporada de hambruna podía ser letal. El problema es que en el mundo actual, con ultraprocesados disponibles las veinticuatro horas, ese mismo mecanismo nos boicotea.
Lieberman también distingue entre eficacia (si una dieta funciona en condiciones ideales de ensayo clínico) y efectividad (si funciona en la vida real, con fiestas, estrés, poco tiempo para cocinar y tentaciones a la vuelta de cada esquina). Casi cualquier dieta puede ser eficaz a corto plazo; muy pocas son efectivas a largo plazo. La solución más sencilla que cita, a partir de un estudio de Stanford: cocinar tus propios alimentos sin reglas explícitas de eliminación llevó a una pérdida de peso natural, porque el solo hecho de cocinar ya reduce el consumo de ultraprocesados y azúcares añadidos.
Esta investigación refuerza lo que los dietistas-nutricionistas llevan tiempo advirtiendo sobre los errores del déficit calórico: aplicar restricciones muy severas activa estos mecanismos de defensa y hace que la dieta sea insostenible en pocas semanas.
TOFA: el nuevo compuesto oral que quema grasa sin perder músculo ni suprimir el apetito
Desde los laboratorios de la Universidad de California Berkeley llega una noticia que ha dado la vuelta al mundo científico este septiembre. Investigadores han identificado el TOFA (ácido 5-tetradeciloxi-2-furoico), un compuesto oral que en estudios con ratones obesos redujo el peso corporal hasta un 18% sin modificar la ingesta de alimentos ni provocar pérdida significativa de masa muscular. Los resultados se publicaron en Science Advances en agosto de 2026 y han sido recogidos por La Opinión, Yahoo Noticias y ScienceDaily.
El mecanismo es diferente al de los medicamentos GLP-1 como Ozempic o Wegovy. Mientras estos actúan suprimiendo el apetito (y generan pérdida de hasta un 25-39% de masa muscular en algunos estudios), el TOFA inhibe la acetil-CoA carboxilasa (ACC), una enzima clave en la producción de grasas, y a la vez aumenta el gasto energético hasta un 18%. El resultado en ratones: el cuerpo quema más grasa por su cuenta, sin «sentir» que está en déficit calórico. Además, el TOFA mejoró la sensibilidad a la insulina y redujo los niveles de glucosa y triglicéridos en sangre.
Hay que ser claros sobre el estado real de esta investigación: el TOFA solo ha sido probado en animales. No sabemos si los resultados se replicarán en humanos, ni cuáles son sus efectos secundarios a largo plazo, ni cuándo (o si) llegará al mercado. La empresa ReRx Therapeutics, fundada en Berkeley para desarrollar aplicaciones clínicas, está trabajando en los pasos previos a posibles ensayos en humanos. Puede llevar años. Si alguien te vende «TOFA» como suplemento en este momento, es una estafa: no existe en el mercado.
Lo que sí es significativo es que apunta a una nueva vía para la obesidad: actuar sobre el metabolismo energético sin suprimir el apetito ni sacrificar músculo, que es uno de los mayores retos para quien quiere adelgazar sin pasar hambre.

Nueva dosis de semaglutida aprobada: más posibilidades de personalizar el tratamiento de la obesidad
En el frente de los medicamentos ya existentes, también hay novedades. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (ANMAT) ha aprobado una nueva dosis de semaglutida de 7,2 mg semanal para el tratamiento de la obesidad. Esta aprobación se basa en los resultados del estudio STEP UP, que evaluó a 1.407 adultos con obesidad sin diabetes tipo 2 y a 514 adultos con obesidad y diabetes tipo 2. En el grupo sin diabetes, la pérdida de peso promedio fue de casi el 21% del peso corporal en 72 semanas.
¿Qué significa esto para España? La aprobación en Argentina es relevante porque anticipa la dirección que tomará la regulación farmacéutica en Europa y España en los próximos meses. Tener más opciones de dosificación permite a los médicos adaptar el tratamiento a la respuesta de cada paciente, reducir efectos secundarios y mantener la eficacia a largo plazo. La SEEDO y la SEEN insisten en que estos medicamentos deben formar parte de un plan integral que incluya cambios en la alimentación, ejercicio físico y seguimiento médico continuado, no ser una solución aislada.
Un dato que no hay que perder de vista: los medicamentos GLP-1 generan pérdida de peso real, pero también reducen la masa muscular. Combinarlos con entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana es fundamental para preservar el tejido muscular durante el tratamiento.
Vídeo: Cómo solucionar el hambre y el efecto rebote en la dieta. Canal FitMan Power (licencia Creative Commons).
El cerebro manda más que la voluntad: por qué adelgazar no es solo cuestión de esfuerzo
Uno de los cambios de paradigma más importantes de los últimos años en nutrición clínica es reconocer que la pérdida de peso no depende solo de la fuerza de voluntad. The Objective publicó esta semana las reflexiones de varios médicos españoles que coinciden en un punto: el cerebro regula el apetito, el metabolismo y las decisiones alimentarias de formas mucho más complejas de lo que se creía.
El sistema de recompensa dopaminérgico responde a los alimentos ultraprocesados como si fueran una droga: están diseñados específicamente para activar esas vías neurológicas y crear hábito. Culparte a ti mismo de «no tener fuerza de voluntad» cuando succumbes a una bolsa de patatas fritas es, desde el punto de vista científico, incorrecto. Tu cerebro fue literalmente hackeado por la industria alimentaria.
Las implicaciones prácticas son claras: en lugar de depender de la voluntad (que es un recurso limitado que se agota a lo largo del día), lo que funciona es modificar el entorno. Si no tienes ultraprocesados en casa, no te los comerás. Si tienes fruta lavada y visible en la encimera, la comerás más. La planificación semanal del menú y la compra inteligente son más eficaces que cualquier ejercicio de fuerza de voluntad. A esto se suma que el estrés crónico eleva el cortisol, que estimula el apetito precisamente por los alimentos más calóricos, cerrando así un círculo difícil de romper sin intervención consciente del entorno.
Septiembre: las claves de los nutricionistas para retomar hábitos sin caer en dietas milagro
Septiembre es el mes de la «operación cuesta abajo»: muchas personas retoman las consultas con nutricionistas, los gimnasios se llenan y las dietas restrictivas vuelven a circular por redes sociales. La Asociación Española de Consumidores advierte (y los dietistas-nutricionistas repiten) que la inmensa mayoría de esas dietas carecen de respaldo científico y pueden provocar pérdidas de agua y músculo, no de grasa. Que.es recoge esta semana los consejos de los expertos para volver a la alimentación equilibrada sin complicarse.
Las recomendaciones que sí tienen evidencia científica y que la AESAN y la SEEDO respaldan son sencillas pero requieren consistencia:
- Llenar la mitad del plato con verduras en las comidas principales.
- Incluir proteína de calidad (huevo, legumbres, pescado, carnes magras) en cada ingesta para controlar el apetito.
- Planificar la compra semanal y cocinar en casa el mayor número posible de veces.
- Moverse todos los días: caminar 7.000-10.000 pasos y añadir fuerza muscular al menos dos días a la semana.
- Dormir bien: la privación de sueño eleva la ghrelina y reduce la leptina, el mismo mecanismo de hambre del que hablaba Lieberman.
La nueva pirámide alimentaria 2026, que recoge doestepa.com, da mayor protagonismo a las proteínas de calidad y las verduras en la base, reduce el espacio para la carne roja y los ultraprocesados, e incorpora elementos antes ignorados como el sueño y la hidratación como pilares del bienestar. Es un paso adelante hacia una nutrición más basada en la evidencia y menos en las modas. La pérdida de peso recomendada por la SEEDO sigue siendo de 0,5 a 1 kg por semana para preservar la masa muscular y garantizar que lo que se pierde es principalmente grasa.

Conclusión
El 23 de septiembre de 2026 deja claro que la ciencia del adelgazamiento avanza en dos frentes: entender mejor los mecanismos biológicos que nos dificultan perder peso (como el hambre adaptativa descrita por Lieberman desde Harvard) y desarrollar nuevas herramientas terapéuticas (TOFA como molécula experimental, nueva dosis de semaglutida para personalizar el tratamiento). Para ti, como persona que quiere adelgazar de forma sostenible en España, la lectura práctica es clara: trabaja con tu biología, no contra ella. Cocina más en casa, prioriza las proteínas y la fibra, construye el entorno adecuado, muévete y, si necesitas apoyo profesional, consúltalo con un dietista-nutricionista colegiado. Nada de esto es nuevo, pero ahora la ciencia nos explica por qué funciona mejor que cualquier dieta milagro.
Para más información sobre cómo diseñar tu plan de adelgazamiento, consulta también nuestros artículos sobre las noticias de adelgazamiento del 21 de septiembre.
Preguntas frecuentes
¿Por qué siento más hambre cuando estoy haciendo dieta?
Cuando reduces la ingesta calórica, el hipotálamo activa mecanismos de defensa evolutivos: los niveles de leptina (hormona de la saciedad) bajan y los de ghrelina (hormona del hambre) suben. Este sistema estaba diseñado para protegernos en entornos de escasez alimentaria. Para contrarrestarlo, aumenta la ingesta de proteínas (que sacian más por caloría que los carbohidratos), come más despacio, planifica tus comidas y crea un entorno doméstico libre de tentaciones. Evita los déficits calóricos extremos, que disparan estos mecanismos con más fuerza.
¿Qué es el TOFA y cuándo estará disponible para personas?
El TOFA (ácido 5-tetradeciloxi-2-furoico) es un compuesto oral investigado por la Universidad de California Berkeley que, en estudios con ratones obesos, redujo el peso hasta un 18% sin suprimir el apetito ni la masa muscular. Actúa inhibiendo la producción de grasas y aumentando el gasto energético. Aún no ha sido probado en seres humanos; la empresa ReRx Therapeutics está trabajando en los pasos previos a posibles ensayos clínicos. No hay fecha de llegada al mercado. Si ves algún producto llamado «TOFA» en tiendas, es una estafa.
¿Cuál es la mejor estrategia para adelgazar de forma sostenible en España en 2026?
Según la SEEDO, la SEEN y la AESAN, la combinación más efectiva es: un déficit calórico moderado de 300-500 kcal/día, una dieta mediterránea alta en proteínas y fibra, entrenamiento de fuerza 2-3 días a la semana y seguimiento con un profesional sanitario. El objetivo recomendado es 0,5-1 kg de pérdida de peso semanal para preservar la masa muscular. Evita las dietas muy restrictivas, los productos «quemagrasa» sin evidencia científica y cualquier plan que prometa resultados rápidos sin cambios en el estilo de vida.
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Aviso sanitario: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o programa de ejercicio.



