Dormir bien es esencial para evitar el sobrepeso

No es ninguna afirmación trampa: descansar adecuadamente ayuda a perder peso. Esto está relacionado con los procesos metabólicos de la glucosa y el ritmo circadiano. El resultado es una reducción de la obesidad y la diabetes.

Pero, en realidad, a nadie sorprende este resultado. Al fin y al cabo, todo el metabolismo está interrelacionado. Por si fuera poco, sabemos que un descanso inadecuado puede provocar un aumento en el peso y los niveles de obesidad. Sencillamente, este estudio es uno más de los que confirman lo que ya sospechábamos.

Dormir bien mejora la tolerancia a la glucosa

Cuando no dormimos bien, de ahí la importancia del descanso, podemos provocar que nuestro cuerpo sufra una serie de problemas de origen metabólico, además de otros de origen psicológico en los que no vamos a entrar. Tras estos problemas se encuentra la forma que tiene nuestro cuerpo de procesar cosas tan básicas como la energía.

En concreto, el estudio muestra cómo un descanso adecuado, dormir de forma adecuada y siguiendo un patrón adecuado, ayuda a mejorar la tolerancia a la glucosa. Esto significa que, con un patrón regular de sueño, si este es de calidad, los picos de glucosa no se producen de manera tan brusca.

Regular cómo evoluciona la glucemia es importante, ya que si la glucosa se eleva por encima de los niveles normales el riñón comienza a filtrar la misma para eliminarla por orina; de allí que se pierde glucosa y agua, así como otras sales y aumentan la sensación de hambre. También activa el sistema de almacenamiento, generando un proceso a medio plazo que termina en la acumulación de grasa innecesaria.

En general, unos niveles de tolerancia a la glucosa aceptables permiten que el metabolismo al completo reacciones sin brusquedad, adecuándose a la glucemia disponible en sangre. Esto desemboca, sin más remedio, en reducir las oportunidades de sufrir sobrepeso, obesidad o diabetes y, también, a perder peso, tal y como muestra el estudio.

El secreto está en nuestro ritmo circadiano

Todos tenemos un ritmo diario que controla un sinfín de procesos, como el hambre, el sueño, el ánimo… los ritmos circadianos son variaciones fisiológicas cíclicas que se ajustan a un periodo medio de 24 horas, aproximadamente. Dichos ciclos se regulan por condiciones externas de luz y temperatura, entre otros factores. Nuestros cuerpos, y los de la mayoría de los seres vivos, funcionan por sí mismos en ritmos de 24 horas.

Como decíamos, estos ritmos controlan nuestra fisiología. Eso incluye al metabolismo energético. Así, la hora a la que comemos influye en cómo metabolizamos las grasas y azúcares, por poner un ejemplo. A pesar de que no hay una evidencia clara de que exista una hora mejor o peor para comer ciertas sustancias, sí que la hay al respecto de un buen descanso.

Es lógico, pues un ciclo circadiano que se respeta asegura un mejor funcionamiento fisiológico. Romper dicho ritmo circadiano está ligado a problemas de sobrepeso y disrupciones metabólicas varias. Esto sirve para contextualizar los resultados encontrados, que van en el mismo sentido: dormir bien ayuda a mantener un ritmo adecuado y, por tanto, un metabolismo ajustado.

¿Qué significa descansar bien?

Descansar bien no significa dormir ocho horas. De hecho, mucha gente piensa que es una cifra que hay que cumplir a rajatabla. Sin embargo, esta idea está un poco obsoleta. Y es que cada persona tiene necesidades distintas de sueño, en horas. La OMS recomienda dormir entre siete y ocho, para los adultos. La National Sleep Foundation, va más allá y, tras un importante estudio publicado en 2015, hace una recomendación más extensa según las edades. Estas están detalladas en un gráfico que incluye las variaciones por edad.

Estas variaciones indican, por ejemplo, que los adultos y jóvenes pueden dormir un rango de entre 6 y 11 horas dependiendo de sus necesidades. Esto nos lleva a un punto importante sobre el sueño: no es solo cuestión de horas, sino de calidad. Se considera un sueño de calidad cuando este sobreviene pronto, en menos de 30 minutos, plácidamente, despertando solo unas pocas veces en la noche y con menos de 20 minutos de vigilia.

Además, el sueño debe ser profundo durante un periodo importante de la noche para que nos resulte «reparador». Hacen falta entre 45 y una hora de sueño profundo por noche para sentirnos descansados por la mañana. Esta fase es uno de los mejores indicadores de la calidad del sueño que hemos tenido. Durante el sueño profundo es difícil despertarnos. Normalmente, un adulto pasa por esta fase entre una y tres veces en una noche.

Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar el tiempo la calidad de nuestro sueño? Lo primero que deberíamos hacer es identificar y evitar los hábitos que afectan a nuestro sueño. Por ejemplo, sabemos que el tabaco y el alcohol afectan de forma negativa. También podemos dejar de lado los dispositivos que emiten luz justo antes de dormir. Por último, podemos trabajar en un ambiente más propicio para dormir. Por ejemplo, usando técnicas tan sencillas como escuchar ruido blanco o sonidos relajantes. Crear un ambiente agradable antes de dormir, con una temperatura, luz y sonidos adecuados puede ser muy eficaz para dormir mejor.

 

Fuente: Vitonica

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