Agosto sigue dejando titulares interesantes para quien quiere cuidarse sin volverse loco con dietas imposibles. Hoy repasamos cinco noticias que van desde un laboratorio hasta la nevera de casa: una pastilla que promete plantarle cara a Ozempic, el nutriente que casi nadie toma en la cantidad que debería, por qué el tomate le sienta mejor al corazón cocinado que crudo, qué snacks de Mercadona pasan el filtro de una experta en fitness y cómo unos garbanzos de bote se convierten en la base de una ensalada que sacia de verdad.
Tiempo de lectura: 7 minutos
- 1. La pastilla oral que reta a Ozempic: hasta 12% de peso perdido
- 2. La fibra, el nutriente que olvidamos cada día
- 3. El tomate, mejor amigo cocinado: así protege el corazón
- 4. Los snacks de Mercadona que aprueba una experta en fitness
- 5. Garbanzos de bote: la legumbre que mejora tu ensalada de proteína
1. La pastilla oral que reta a Ozempic: hasta 12% de peso perdido
Empezamos con la noticia que más está dando que hablar en los círculos médicos: un ensayo clínico de fase II publicado en Nature Medicine ha mostrado que aleniglipron, una nueva molécula que se toma en pastilla y no inyectada, logró que un grupo de 230 adultos con sobrepeso u obesidad perdiera hasta un 12,1% de su peso corporal en 36 semanas. Los datos, recogidos por Excélsior, desglosan los resultados por dosis: quienes tomaron 45 mg perdieron de media un 9%, los de 90 mg un 10,7% y los de 120 mg alcanzaron ese 12,1%, frente a un 0,5% en el grupo placebo.
Lo llamativo de aleniglipron no es solo el porcentaje, sino la vía de administración. Robert Kushner, profesor emérito de la Universidad Northwestern, lo resume así: se trata de una molécula «que se fabrica químicamente y puede tomarse con o sin alimentos», una ventaja frente a los agonistas del GLP-1 inyectables como semaglutida (Ozempic, Wegovy) que necesitan cadena de frío y una aguja cada semana. Ojo: sigue siendo un ensayo de fase II, no un medicamento aprobado ni disponible en farmacias españolas, así que conviene tomarlo como lo que es —una noticia prometedora de investigación— y no como una opción a la que se pueda acceder ya. Si te interesa cómo funcionan estos fármacos y qué dice la evidencia sobre el ayuno como alternativa no farmacológica, tenemos una guía práctica de ayuno intermitente 16:8 que puede servirte de punto de partida.
2. La fibra, el nutriente que olvidamos cada día
Si en 2025 y buena parte de 2026 todo el mundo hablaba de proteína, ahora le toca el turno a la fibra. Así lo explica la periodista Cristina Tárrega en The Objective, recordando que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos de fibra dietética natural al día para mayores de 10 años, una cifra que buena parte de la población española no llega a cubrir.
La fibra no es solo, como dice el propio artículo, «para ir al baño»: está directamente relacionada con la salud de la microbiota intestinal, porque al fermentarse en el colon genera ácidos grasos de cadena corta con efectos beneficiosos sobre la inflamación y el metabolismo. Entre las fuentes que recomienda el artículo están las frambuesas, las alubias negras, el pan de centeno o integral, el aguacate, las semillas de chía, la avena y los cereales integrales, y verduras como el ajo, la cebolla, los puerros o los espárragos. La buena noticia es que no hace falta ningún polvo mágico ni suplemento: con incorporar más de estos alimentos de toda la vida ya se nota la diferencia. Si quieres profundizar en cómo la fibra ayuda a controlar el apetito, lo tratamos con más detalle en nuestra guía de alimentos saciantes: proteína, fibra y timing.
3. El tomate, mejor amigo cocinado: así protege el corazón
El cardiólogo Aurelio Rojas vuelve a aparecer en las noticias de nutrición, esta vez para reivindicar uno de los productos estrella del verano español: el tomate. En una entrevista para The Objective, explica que las personas con mayor consumo de tomate o niveles más altos de licopeno en sangre presentan menor riesgo de problemas cardiovasculares, incluido el infarto.
El matiz importante está en cómo se toma: el licopeno, el pigmento que le da el color rojo característico al tomate, es liposoluble, así que cocinarlo con una grasa como el aceite de oliva virgen extra mejora su absorción. El calor, además, rompe las estructuras celulares del tomate donde queda «atrapado» el licopeno, lo que aumenta su biodisponibilidad. Traducido a la práctica: un sofrito de tomate con buen aceite de oliva no solo está más rico, sino que aprovecha mejor sus antioxidantes que un tomate crudo en la ensalada. Nada de esto sustituye, claro, a llevar una alimentación variada y a los controles médicos si tienes antecedentes cardiovasculares.
4. Los snacks de Mercadona que aprueba una experta en fitness
Para quien pica entre horas y no quiere sabotear el déficit calórico, la creadora de contenido y experta en fitness María Amador ha hecho un repaso por los snacks de Mercadona en The Objective. Su combinación ganadora: los picos camperos (harina, sal, aceite de oliva y levadura, sin complicaciones) acompañados de salsa mexicana, que apenas suma 38 calorías por cada 100 gramos gracias a su base de tomate, cebolla y pimiento. «Es un snack y un almuerzo estupendo y muy rápido», resume Amador.
La lista no se queda ahí: también recomienda tortitas de arroz, maíz o legumbres, corn flakes sin azúcares añadidos, muesli crunchy 0%, palomitas caseras, encurtidos, lomo embuchado (38 g de proteína por 100 g), pechuga de pavo al 92% (89 kcal por 100 g), yogur griego ligero, yogur de proteínas natural (12 g de proteína) y cacahuete en polvo desgrasado. Ninguno de estos productos requiere renunciar al picoteo; simplemente se trata de elegir mejor qué hay en la despensa antes de que llegue el hambre de media tarde.
5. Garbanzos de bote: la legumbre que mejora tu ensalada de proteína
Cerramos con una receta exprés que encaja perfectamente con lo anterior. El divulgador Miguel Ducrós explica en The Objective cómo unos garbanzos de bote —esos que muchos descartan por miedo a la hinchazón digestiva— pueden ser la base de una ensalada fría alta en proteína si se enjuagan bien bajo el grifo antes de usarlos, un gesto que elimina buena parte de los oligosacáridos responsables de las molestias.
La receta que propone es sencilla: garbanzos escurridos y enjuagados, atún, tomate, cebolleta, un chorro de aceite de oliva virgen extra y un toque de vinagre o limón. Es el tipo de plato que se prepara en diez minutos, aguanta perfectamente en la nevera para el día siguiente y combina la fibra y las proteínas vegetales de las legumbres con la proteína magra del atún, dos de los conceptos que hemos repasado hoy en las noticias. Si te gusta cocinar rápido entre semana, en la web tenemos más ideas en nuestra sección de recetas rápidas y saludables en menos de 20 minutos.
Conclusión
Las noticias de hoy dejan un hilo conductor claro: la investigación farmacológica sigue avanzando a buen ritmo, pero los gestos más sencillos —comer más fibra, cocinar el tomate con aceite de oliva, elegir mejor los snacks, aprovechar unos garbanzos de bote— siguen siendo el terreno donde cada uno puede tomar decisiones hoy mismo, sin esperar a que un fármaco llegue a la farmacia. Ni la pastilla más prometedora sustituye a una alimentación variada, y ningún snack «saludable» convierte en magia lo que en realidad es constancia. Si quieres seguir construyendo hábitos con base científica, en nuestro menú semanal de dieta mediterránea tienes un punto de partida práctico, y si prefieres empezar por entender bien el déficit calórico, revisa cómo calcularlo sin obsesionarte.
Preguntas frecuentes
¿Aleniglipron ya está disponible en España?
No. Se trata de un ensayo clínico de fase II publicado en Nature Medicine, un paso previo a la fase III y a la posible aprobación por las agencias reguladoras. Puede pasar bastante tiempo antes de que, si los resultados se confirman, llegue a estar disponible como medicamento.
¿Cuánta fibra debo comer al día para notar beneficios?
La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos diarios para mayores de 10 años. Se puede alcanzar combinando legumbres, cereales integrales, fruta con piel, verduras y semillas como la chía a lo largo del día, sin necesidad de suplementos.
¿Es mejor comer el tomate crudo o cocinado?
Para aprovechar mejor el licopeno, su antioxidante principal, es preferible cocinarlo acompañado de una grasa como el aceite de oliva virgen extra, ya que el calor y la grasa mejoran su absorción. Esto no significa que el tomate crudo no sea saludable, simplemente que cocinado potencia ese beneficio concreto.
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Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o programa de ejercicio.

