Otro día más, otras noticias sobre nutrición y pérdida de peso que merece la pena repasar con calma. Hoy la actualidad se mueve entre lo cotidiano y lo clínico: por un lado, una experta explica cómo convertir el picoteo entre horas en un aliado y no en un enemigo; por otro, especialistas advierten sobre cuándo tiene sentido tomar suplementos y cuándo es dinero tirado. Y en el terreno de la investigación, un nuevo fármaco presentado en el Congreso Internacional de Obesidad 2026 demuestra reducciones notables de grasa visceral y hepática. Vamos con todo, noticia a noticia, con enlaces directos a las fuentes.
Tiempo de lectura estimado: 7 minutos.
- 1. Picoteo saludable: las 10 claves de una experta en nutrición
- 2. Suplementos alimenticios: ¿cuándo son realmente necesarios?
- 3. El fármaco que reduce hasta un 63% la grasa hepática
- 4. Verduras en bote y congeladas: la verdad sobre su valor nutricional
- 5. La demanda de medicamentos para adelgazar sigue creciendo
- Preguntas frecuentes
1. Picoteo saludable: las 10 claves de una experta en nutrición
Empezamos por un clásico que sigue generando dudas: ¿es malo picar entre horas? Según María Riestra Fernández, especialista del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón) y miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la respuesta depende por completo de qué y cómo se pica. En un reportaje publicado en Infobae España el 3 de agosto, la experta desgrana diez claves muy prácticas.
Entre ellas destacan apostar por fruta fresca cuando apetece algo dulce, tener siempre a mano verduras crudas tipo zanahoria, pepino o apio acompañadas de hummus o queso fresco, y recurrir a un puñado de frutos secos (entre 20 y 30 gramos, sin sal ni azúcar añadidos) como fuente de grasas insaturadas. También recomienda priorizar proteína magra —yogur natural, huevo duro, pavo— porque prolonga la saciedad mucho más que un producto ultraprocesado, y sustituir los refrescos por agua como bebida por defecto. Riestra insiste en un matiz que muchas veces se pasa por alto: la clave no está en prohibirse el picoteo, sino en planificarlo con antelación para no llegar con tanta hambre a la siguiente comida que cualquier cosa valga.
2. Suplementos alimenticios: ¿cuándo son realmente necesarios?
El bombardeo de anuncios de vitaminas, colágeno y batidos proteicos hace que muchas personas se pregunten si les falta algo en la dieta. Especialistas en nutrición y salud deportiva consultados por el Podcast Deporte de la UNAM y recogidos por Infobae México el 2 de agosto tienen una respuesta clara: los suplementos son una herramienta útil solo cuando existe una necesidad comprobada, no un atajo para todo el mundo.
Las situaciones que sí justifican su uso, según los expertos, son las deficiencias detectadas mediante un análisis de sangre, la baja exposición solar (que afecta a la vitamina D) o los requerimientos proteicos elevados de deportistas de alta intensidad. Fuera de esos casos, una dieta variada y suficiente —con fruta, verdura, legumbre, proteína y grasas de calidad— ya cubre las necesidades nutricionales sin necesidad de añadir nada más. La recomendación final es sencilla: antes de comprar cualquier suplemento, conviene pasar por la consulta de un nutricionista o un médico, porque lo que le sienta bien a una persona puede ser innecesario o incluso contraproducente para otra.
3. El fármaco que reduce hasta un 63% la grasa hepática
En el terreno de la investigación farmacológica, Boehringer Ingelheim presentó en el Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026), celebrado en Ciudad de México, los resultados del ensayo de fase III SYNCHRONIZE-MASLD con survodutida, un agonista dual de los receptores de glucagón y GLP-1. Según recoge la cobertura del 3 de agosto, el estudio siguió durante 48 semanas a 218 adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad hepática metabólica asociada a disfunción (MASLD, por sus siglas en inglés).
Los resultados son llamativos: los pacientes tratados perdieron hasta un 12% de su peso corporal (frente a apenas un 1% en el grupo placebo), redujeron un 34% la grasa visceral y hasta un 63% la grasa hepática. Más del 84% de los tratados con survodutida logró reducir al menos un 30% su grasa en el hígado, frente a solo el 24% del grupo placebo, y un 60% llegó a normalizar por completo la grasa hepática. Son cifras que refuerzan la idea de que las nuevas familias de fármacos GLP-1 no solo actúan sobre la báscula, sino también sobre la salud metabólica del hígado, uno de los órganos más castigados por la obesidad.
4. Verduras en bote y congeladas: la verdad sobre su valor nutricional
Un mito muy extendido en las cocinas españolas es que solo lo fresco alimenta de verdad. La dietista-nutricionista Ana del Villar lo desmiente en una entrevista en The Objective publicada el 29 de julio: las verduras en bote y las congeladas «no son peores que las frescas» desde el punto de vista nutritivo, y en muchos casos incluso conservan mejor sus vitaminas.
La razón es sencilla, según explica la experta: las verduras congeladas se procesan justo después de la cosecha, en su punto óptimo de maduración, mientras que las frescas van perdiendo nutrientes durante el transporte y el almacenamiento en el supermercado hasta que llegan a tu nevera. Eso sí, con las de bote conviene revisar siempre la etiqueta para descartar azúcares añadidos, grasas saturadas o un exceso de sodio. Del Villar señala además que hay hortalizas —como la zanahoria, el tomate o la calabaza— que salen especialmente bien paradas en conserva, así que no hay motivo para descartarlas por sistema si el objetivo es comer variado sin complicarse la vida en la cocina.
5. La demanda de medicamentos para adelgazar sigue creciendo
El auge de los fármacos GLP-1 no da tregua. Según un análisis publicado el 4 de agosto, ya son cerca de 29 millones los adultos que están tomando este tipo de medicación para perder peso, y la tendencia sigue al alza. Un investigador de la Universidad de Pensilvania citado en el reportaje lo resume con una frase que conviene tener presente: la biología del cuerpo humano no está diseñada para ayudarte a adelgazar, sino para protegerte de la inanición, así que perder peso y mantenerlo cuesta un esfuerzo constante.
El propio análisis recuerda un dato que conviene no perder de vista: aproximadamente dos tercios del peso perdido se recupera en el primer año tras dejar el tratamiento, mientras que quienes lo mantienen sí logran conservar la pérdida de forma estable durante varios años. Es la prueba, una vez más, de que ningún fármaco sustituye a los cambios de hábitos sostenidos en el tiempo: alimentación equilibrada, actividad física regular y seguimiento profesional siguen siendo la base, se tome o no medicación de apoyo.
Conclusión
Las noticias de hoy dejan una idea de fondo bastante clara: no hace falta esperar al fármaco milagroso ni al suplemento de moda para cuidar el peso y la salud metabólica. Planificar bien el picoteo, entender cuándo un suplemento aporta algo real, no descartar las verduras congeladas o en conserva por prejuicio, y ser consciente de que ningún tratamiento farmacológico sustituye a los hábitos sostenidos son, hoy por hoy, las herramientas más accesibles que tenemos. La ciencia sigue avanzando —y rápido, a juzgar por los datos de survodutida— pero el día a día se sigue ganando con decisiones pequeñas y constantes.
Preguntas frecuentes
¿Es malo picar entre horas si se hace bien?
No. Según la SEEN, el picoteo bien planificado —con fruta, verdura, frutos secos o proteína magra— ayuda a controlar el hambre y evita llegar a la siguiente comida con ansiedad. El problema no es picar, sino hacerlo con productos ultraprocesados y sin ninguna planificación.
¿Necesito tomar suplementos si ya sigo una dieta variada?
En la mayoría de los casos, no. Los especialistas de la UNAM señalan que una dieta variada y suficiente cubre las necesidades nutricionales sin suplementación adicional, salvo que exista una deficiencia detectada por análisis clínico, poca exposición solar o un nivel de entrenamiento deportivo muy exigente.
¿Las verduras congeladas o en conserva alimentan igual que las frescas?
Sí. La nutricionista Ana del Villar confirma que no son peores nutricionalmente, e incluso pueden conservar mejor las vitaminas al congelarse justo tras la cosecha. Solo hay que revisar las etiquetas de las conservas para evitar azúcares o sodio añadidos.
Si quieres seguir profundizando, en este artículo sobre alimentos saciantes y control del apetito tienes más ideas para gestionar el hambre entre horas, y en esta guía de batidos y snacks saludables encontrarás recetas concretas para tener siempre a mano. Si te interesa la parte más técnica, no te pierdas cómo calcular tu déficit calórico sin obsesionarte, y para un enfoque global de alimentación, aquí tienes la guía completa de la dieta mediterránea para adelgazar de forma sostenible.
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Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o programa de ejercicio.

